Compatibilidad de Leo con Piscis

Es una relación contrastante de signos fuertes. Uno dice, con voz potente, clara y real: “este soy yo”. El otro, en silencio, vive y comprende a la humanidad como un conjunto de individuos reunidos más allá de cualquier pequeño ego que quiera imponérseles, y asume una misión que trasciende esos egos en tareas humanitarias universales. Difícil situación para una relación común, aquí y ahora, en este suelo. Leo responde al arquetipo del rey y de lo real, de donde a su vez proviene lo verdadero, visible, luminoso y tangible como su corona. Piscis alude a la profundidad de océano inconmensurable, donde todo es absolutamente diferente que fuera de sus aguas. Uno allá arriba, brillando diferenciado, el otro abajo, en las honduras donde todo está reunido e indiferenciado, comienzan una relación con sus propios vaivenes y problemáticas cotidianas, donde la fijeza de Leo, tendiente siempre a la auto-referencialidad. impacta mal en el ánimo de Piscis, cambiante, adaptable, sensible y zambullido en causas samaritanas. Leo, sanguíneo, puede secar las fantasías e ilusiones de Piscis, o sus lágrimas, sin siquiera darse cuenta. Piscis, con las aguas marinas de su inmensa emocionalidad puede ahogar las pasiones egocéntricas de Leo, causando escozor. Así ambos se frustran y no aprovechan su creatividad e inspiración. y veremos a Piscis durmiendo buena parte del día y a Leo criticando esa vagancia que ni siquiera tiene el verdadero estilo del ocio.
Cuando la individualidad y la creatividad de Leo se ponen al servicio desinteresado del dar pisciano, entonces el todo individuo-colectividad brilla e irradia una luz de calidad sublime y espiritual, como el aura que se obtiene meditando. Ellos pueden llegar a aprender de sus diferencias tan marcadas, pero les lleva bastante tiempo. Antes tienen que hacer muchos ajustes y afinaciones, para que Leo se flexibilice y pueda retener algo del cariño de Piscis sin que se le escurra entre los dedos, y éste aprenda a esperar los lentos pasos de Leo, que si bien calmos, suelen ser muy firmes y efectivos. Solamente la comprensión y el amor suavizan sus diferencias, y les hacen posible llevar a cabo empresas importantes. Leo aprende a confiar en la sensibilidad e intuición profunda que le aporta Piscis, lo cual lo hace sentir, además de ser y saber quién es. Entonces empiezan a resonar desde lo más íntimo de cada uno. Aprenden a verse como el sol y el mar, que juntos van cambiando según las horas, el clima y la luz, siempre ofreciendo imágenes y reflejos luminosos, de hermosísimos colores y una belleza sin fin, a todo el mundo. Cuando logran esa sintonía, fluyen como el músico y su musa inspiradora, el uno para el otro, y juntos, para todos los demás, porque el corazón y la intuición se han puesto a vibrar al unísono.
Al igual que un director y su película, estos dos signos están rodeados de mucha gente, combinando sus funciones de modo concertado y eficaz. Cuando esto sucede, se activa el sentido subyacente del vínculo que los acompaña en las manifestaciones de su amor universal.

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Conjuros y Hechizos

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Compatibilidad de Leo con Acuario

El eje que estos signos opuestos ocupan en el zodíaco refiere a la identidad personal frente a la conciencia grupal. Son personas con intereses distintos, pero combinables. Leo centraliza la energía y Acuario la distribuye; de esta manera cada uno aporta al otro una cuota de su fuerza para complementarse, armonizar las diferencias y fluir. Pero este prolijo circuito solo se logra al cabo de un periodo de conflictos en la vida de la relación. Muchas veces extremos tan distantes no encuentran cómo congeniar. Acuario es excéntrico, y tratará de descentralizar a Leo para llevarlo a actividades sociales y de grupo donde nadie es más o menos que el otro; una situación difícil para Leo, que intentará liderar el grupo apenas alguien se distraiga, aunque no se lo permitan. Esta tendencia saca de quicio a Acuario (algo que por cierto no le cuesta nada), que comienza a criticarlo severamente con sermones llenos de modelos más ideales que posibles, al menos en esta vida. Viven tensos tratando de conjugar sus obligaciones individuales y los compromisos sociales. A veces Acuario es una antena de captar novedades que Leo aprovecha únicamente para su beneficio, hasta que éste se da cuenta y despega, se va sin aviso previo, e incluso expone en público todas las crisis y problemas privados, lo que de alguna manera justifica que no lo tengan más en cuenta.
Leo y Acuario son dos signos creativos de fuerte perfil, auto-afirmación y carisma, pueden armonizar cuando aprenden a ver su relación como el funcionamiento entre el corazón, las arterias y las venas: lo importante es la combinación entre bombear, recibir y dar para complementarse el uno al otro, abriendo y cerrando, concentrando y expandiendo la energía para que la relación fluya. Ambos son pensantes, independientes, siempre rodeados de gente que los admira por ser o hacer algo diferente, raro, creativo o llamativo. Cuando superan las diferencias que los desunen, pueden crear e ir a la vanguardia en pos de objetivos que dan sentido a su vida y a la de otros, desde el tipo de relación que desean hasta propuestas de cambio en la comunidad a la que pertenecen, aprendiendo a dar forma a sus ideas y transmitirlas con generosidad. Pero para ello Leo tiene que descubrir cómo atraer a Acuario hacia su centro, cuidadosamente, para no hacerle sentir la horrible e insoportable sensación de captura que le produce cualquier relación. Con Acuario siempre es mejor barajar la independencia, aun cuando ambos signos ya son libres e independientes, individuales y originales en su expresión y fundamentalmente, en esencia. Leo ayuda a crear y plasmar los inventos de Acuario, y éste le brinda a Leo su capacidad visionaria y futurística para iluminar sus propias creaciones y proyectarlas de modo que lo trasciendan más allá de su tiempo vital.
Cuando logran vivir en concordancia, en una distribución energética favorable para ellos, se activa el sentido profundo del vínculo para que juntos alcancen objetivos aún mayores y beneficiosos para el mundo entero.

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Conjuros y Hechizos

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Compatibilidad de Leo con Capricornio

La emocionalidad que se despierta en el encuentro
Es un encuentro donde los contrastes son superados mediante el esfuerzo, la voluntad, la constancia, y la búsqueda de excelencia en lo que hacen, mucho más que con apasionados besos. Es Leo quien a la hora del romance tiende un poco más a la pasión que Capricornio, que se muestra distante, frío, ocupado como está en su meta. Son signos que no se apegan ni celan, necesitan y dan distancia, tiempo y espacio para cada uno. Esto luego les provoca dificultades para encontrarse, ya que siempre dejan prevalecer, automáticamente, su independencia, su profesión, a cualquier propuesta de afecto. Son ambiciosos, muy individualistas en sus proyectos y alcances propios, Leo siempre en su centro y Capricornio accediendo a las cimas, en una relación difícil porque ambos quieren lograr su propio objetivo a toda costa y sin tener en cuenta a nadie. En la convivencia, Capricornio tiende a opacar el brillo de Leo, socavando su “auto-bombo” con criterios realistas y autoritarios, pero Leo encuentra la manera de renacer como el Sol de cada día, emergiendo de la oscuridad y la noche. A veces son competitivos entre sí, y cada uno a su estilo trata de ocupar el mejor lugar, o el rol del otro. Para vivir la vida con calidad, Leo gusta de los lujos aristocráticos. Capricornio puede prescindir como un mendigo de todo lo que considera superfluo si eso lo distrae de sus metas, pero es cierto que le atraen el protocolo y las galas una vez alcanzado el éxito.
En su relación aprenden a conjugar disparidades como la expansión y la seriedad, lo propio y lo común, centro de gravedad y eje como columna vertebral, para que la relación se instale como proyecto común, comprometido y con la posibilidad de durabilidad en el tiempo. Son personas concretas, eficientes, influyentes, ejecutivas, eficaces, a ambos les atrae capacitarse para la excelencia. En la relación, esto se traduce en lograr un nivel de vida alto que les asegure comodidades, bienestar y buen gusto, fundando un vínculo duradero, una casa o una empresa propicios para ambos y para la prole que seguramente proyectan para el futuro, cuando puedan sentirse totalmente seguros. Esto sucede cuando han aprendido a calcular con precisión lo que les conviene y a llevarlo a cabo hasta el final, cada uno sabiendo y confiando en el otro. Leo aporta a Capricornio su calor y sosiego para entibiar un carácter disciplinado, que se reseca en las severas obligaciones y la exigencia, únicamente alegre cuando de cumplir un mandato se trata. Y éste aprende de Capricornio a llegar a la cima de sus aptitudes concentrándose en un objetivo que está más allá de sus propias narices, y que se logra en soledad, sin público. De esta manera empiezan a ser como el sol que brilla por encima de las montañas en las mañanas frías.
Como por su naturaleza estos signos se diferencian claramente del resto, cuando alcanzan el máximo nivel de su conciencia sus roles adquieren autoridad, responsabilidad y compromiso social. Eso activa el sentido profundo del vínculo y pueden alcanzar metas humanitarias, dando a su entorno una producción de excelente calidad en cualquier cosa que emprendan.

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Conjuros y Hechizos

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Compatibilidad de Leo con Sagitario

Si bien la de Leo y Sagitario es una relación de afinidades, entre ellos pueden existir problemas a partir de sus emociones y sentimientos llenos de egoísmo y orgullo, típicos de la expresión básica de los signos de fuego. Cada uno sabe mejor que nadie cómo son las cosas y cómo debe manejarse en la vida. Sagitario, al estilo del sabelotodo, arrebata al otro las cosas de las manos, para demostrarle cómo tiene que hacer, y Leo se ofende ante tal atropello. Juntos suman mucha energía, con arrebatos de calor y pasiones encendidas, brilla el yo, y cunde la soberbia, surgen exabruptos cargados de bronca, entre ellos y frente al mundo. Aprender y aventurarse, en lo personal y en lo general es similar en ellos, salvo porque Leo prefiere descubrirse a sí mismo y Sagitario, cree que hay mucho por saber y conocer en el mundo; entonces sale, viaja, va a buscar verdades y paradigmas, ideologías que engloben lo que ya conoce, y que además, lo contengan y le expliquen el sentido superior que tiene su vida como segmento de algo mayor. Para eso estudia y va a formarse a otro país, con el objetivo de ser mejor que sus compatriotas; vuelve con ideas políticas, filosóficas o metafísicas, dependiendo de sus gustos, muy diferentes, y que tal vez no encajan en su entorno, algo que lo hace sentir superior, como un maestro que tiene algo para enseñarle a los demás. Antes, tiene que sentarse a conversar con Leo que quedó abandonado, pero bien tranquilo sin este moscardón revoloteando a su alrededor. De todos modos terminan riendo de sus arrebatos y ocurrencias tan individualistas, sabiendo que en el fondo se quieren y les gusta estar juntos.
El aprendizaje entre ellos empieza cuando, después de que Leo se instala, y Sagitario se va y regresa, logran suavizar sus tensiones, mediando la magnánima filosofía sobre la vida, que juntos también saben disfrutar. Si bien les cuesta bastante tiempo acomodarse en la relación, por sus propios gustos personales, poco a poco les va apareciendo la confianza, después el cariño, y con suerte, más tarde el amor, y así salen airosos de cualquier situación conflictiva que se les presenta. Leo aprende con Sagitario a ir más allá de su aquí y ahora, para acceder a una comprensión más abarcadora de su vida, y Sagitario, a apaciguar sus entusiasmos y exageraciones. Cuando no conocen a fondo sus energías, se dogmatizan y fanatizan con intensidad, por eso es importante que de verdad sepan cómo son, para elevar su nivel de conciencia, y que aprendan a ocupar los roles diferenciados que tanto les caben, en la comunidad en la que están inmersos, como líderes generosos y benefactores. Cuando se ponen optimistas, se visten a lo grande y salen juntos a mostrarse y llamar la atención en fiestas y reuniones, alegres, sonrientes, o pasean al aire libre para ver el horizonte, tomar sol o leer los mejores libros de publicación reciente. Realizan viajes, aventuras y safaris; necesitan del nesgo y el desafío, uno para emprender el camino, el otro por haber encontrado la mejor forma de obtener más sabiduría, para resignificar sus vivencias y experiencias, hablar de ellas, y hacer un compendio ideológico con el resultado, sabiendo que todo lo que aprenden en conjunto, lo van a brindar y regalar a los demás.
Dos signos que saben diferenciarse de las situaciones conflictivas y seguir adelante con sus propuestas de aprender cosas nuevas, superiores a lo anterior, a lo ya vivido, activan fácilmente el sentido profundo del encuentro, para iluminar el camino y guiar a sus hermanos menores, en sentido literal y figurado, como generosos guías protectores.

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Conjuros y Hechizos

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Compatibilidad de Leo con Escorpio

Dos signos de elementos no afines, Fuego y Agua. La de Leo y Escorpio es una relación entre dos signos fijos y orgullosos, sujetos a los condicionamientos de su propio carácter, de alto impacto y contrastes fuertes como luz-oscuridad, afuera-adentro, altura-hondura, donde Leo se muestra y expone, y Escorpio se esconde para que no lo vean. Cuando la emocionalidad entre ellos circula por carriles de expresión básica, el encuentro se parece a un atardecer con tormenta en el horizonte y alerta meteorológico; se siente la amenaza en el ambiente, de atmósfera densa y alta tensión. De esta manera, manifiestan sus diferencias con énfasis, Escorpio pretende controlar a Leo, que solo se interesa en su mundo, sin prestarle atención. Ya sus elementos, el agua y el fuego anuncian conflictos cuando no logran equilibrarse; así Escorpio diluye con críticas los proyectos de Leo, pero éste insiste hasta demostrarle que puede solo, subestimando la mirada controladora de la totalidad que tiene Escorpio desde las sombras. En sus vínculos íntimos sienten pasiones que se encienden con facilidad y pueden quemar etapas con tal de satisfacer sus deseos. Tienen encontrados sentimientos cuando de lealtad se habla; Leo se ofende ante los desprecios de Escorpio, y éste se siente traicionado ante su manera egoísta de vivir todo. Pasan media vida sacando chispas cada vez que se acercan. En ese nivel, no logran encontrar puntos donde ceder, y acercarse con afecto.
Ambos ven todo. Escorpio aun en la oscuridad, con sus antenas perceptivas y psíquicas, Leo por la luz que hereda del rey Sol, y por su natural gusto por la claridad que puede traducir en conciencia.
Así, el aprendizaje mutuo tiene que ver con la mirada, y en eso radica el secreto de que se lleven bien, y reconozcan que los contrastes también les pueden servir para aprender a crear juntos, obras y transformaciones para mostrar a otros, tanto como un estilo de relación perdurable. En la relación a largo plazo, son signos que van a estar siempre alertas, atentos, y que necesitan aprender a hacer constantes ajustes, ya sea porque Leo sobrepasa los controles escorpianos, o porque Escorpio intenta apagar el exceso de centralidad leonino. Es perentorio en ellos atender esta premisa, para también controlar el control que ejerce cada uno sobre el otro, para que la energía fluya con mayor libertad. Así, aprovechan lo que Leo emite, y Escorpio absorbe y transforma, para dar vitalidad a lo que tocan, sin temor a las profundidades oscuras y abismales, donde radica la fuerza pulsional, antigua, llena de recursos, que aguarda ser descubierta y utilizada para beneficio de ambos y de todos. Leo aprende de Escorpio a ir a lo hondo, y Escorpio a echar luz en las sombras, generando vínculos de alta fusión, donde pueden balancear sus extremos, acercarse y reconciliarse, domesticar las asperezas, superar tabúes o descubrir lo oculto, el misterio que los atrae. Aprenden a hacer correlatos, crean metáforas, y se sobreponen a sus conflictivas, viendo lo que antes no podían ver, y sus encuentros se tornan afectivos, nutrientes, ambos tienen lo que el otro necesita, para que ninguno permanezca en extremos absolutistas.
La tensión entre estos dos signos puede anular voluntades, o potenciar creaciones y grandes cambios. En este último caso, se activa el sentido subyacente de la relación, clamando por una alquimia transformadora, para comprender y trascender los más profundos conflictos que existen en la sociedad.

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Conjuros y Hechizos

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Compatibilidad de Leo con Libra

Leo y Libra son dos signos de elementos afines, Fuego y Aire. Son signos que se motivan mutuamente y predisponen a una relación de afinidades. Van por la vida como amigos, pero con un conflicto emocional básico que los disocia, la egolatría de Leo ver-sus la orientación a los demás y al mundo externo de Libra. Individualismo y complementación, tanto en particular como en general. Leo se muestra claro, con certezas, tiene un yo bien instalado sobre sus hombros, y si por casualidad Libra es una persona tímida en la relación, queda relegada y disgustada por no decidir el camino que más le conviene, por sí misma. Cuando Leo no controla su egoísmo y Libra se opaca, la emocionalidad del vínculo no fluye como su esencia lo pide. Es cierto que Libra se vuelca a los demás al costo de descuidar a alguno de sus más íntimos, en la suposición, falsa, de que el otro entiende y acepta; pero cuando ese otro es un leonino, la desatención le cuesta cara. La intimidad no es el lugar más cómodo ni el leit motiv de Libra. Ambos se parecen en que cada uno ama hacer lo que le place, sin dar mayores explicaciones; en situaciones sociales, argumentan, aportan ideas o ideologías, pero en su relación tienen diferencias. Leo traduce como hipocresía la sonrisa permanentemente instalada en el rostro de Libra, y ciertos comportamientos le parecen insustanciales, mediatos e inapropiados, sobre todo cuando mira a otros. Libra es una persona experta en desentenderse rápidamente de la fueguina subjetividad de Leo, se desapega, se mofa, y se va a hacer su tarea en el mundo, dejándolo solo con sus caprichos. De todos modos, es importante saber que, cuando Libra hace cosas por este estilo, Leo se traslada adonde pueda sentirse y ser considerado como el rey de la selva que es.
Necesitan realizar un aprendizaje donde confluyan sus energías tanto como sus intereses. Los temas que pueden reunidos son los referidos al arte, la estética, la imagen, el diseño, las reuniones sociales. En el mejor de los casos, en pareja, disfrutan del amor de manera hedonista y generosa. Dadivosos de alto vuelo, cuando aprenden a expresar sus energías conscientemente pueden elevar la mente a niveles del alma, y entonces hablan, se escuchan, se respetan, de manera tan grata que es un placer estar cerca de ellos, porque sienten y manifiestan gran valoración mutua, estima, amor y comprensión, y gustan de regalarse cosas útiles y bellas. Libra aprende de Leo a dar mayor importancia a su propia persona, y Leo aprende a mirar al otro con más respeto, o a reconocerlo como un espejo donde intercambiar los reflejos de sus cualidades tan ricas. Este tipo de vínculo aparece en las novelas -y películas homónimas- de Jane Austen, Orgullo y prejuicio, y Sensatez y sentimientos, donde se muestra con suma claridad qué temas y actitudes pueden hacerse públicas o pertenecen a la esfera privada. En ellas se puede apreciar cuánto tiempo y esfuerzo implica comprender y controlar las emociones y los sentimientos que el amor suscita; las costumbres imponen hablar del clima, jamás de lo que se siente. Cuando Leo y Libra trascienden estos prejuicios y costumbres aprenden a gozar plenamente de su exquisita sensibilidad sin importar qué dirán los demás.
La energía de estos dos signos reunidos le hace falta al planeta, como el estado de calma interior que precede al sentimiento de paz individual, necesaria para generarla a nivel mundial. Esto activa el sentido subyacente del vínculo fomentando la expresión ecológica del amor y la generosidad mediante la valoración del talento y los recursos creativos del alma humana.

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Conjuros y Hechizos

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Compatibilidad de Leo con Virgo

Leo y Virgo son dos signos de elementos no afines, Fuego y Tierra. La de Leo y Virgo es una relación de contrastes sin mayor atracción, podrían pasar uno al lado del otro sin registrarse; signos absolutamente diferentes y de intereses aparentemente incombinables. Virgo no se interesa por figurar y Leo vive naturalmente luciéndose; pueden tratarse como una reina y su doncella, un director y su asistente, un actor y el productor. Leo ocupa el centro, y Virgo flamea a su lado, algo que no le importa en lo más mínimo, está más allá de cualquier manifestación del ego, y demasiado ocupado trabajando o acomodando las cosas para que todo fluya. Tan solo por ser como es, y sin siquiera hablar, humilde, pero con mirada y gestos sarcásticos, Virgo le hace desplantes a Leo, que se ofende, se vuelve despectivo, refuerza su altivez, siempre brillante, dispuesto a mostrarse y ser el centro de la atención general. Esos chistes irónicos lo ofuscan, Virgo debería reverenciarlo. En su emocionalidad básica, cuando aún no han aprendido a amalgamar sus virtudes, funcionan como el oro y el carbón. Leo se impone, Virgo se impacienta y le pone límites. Hay frustración y orgullo chamuscado por un lado, y burocrático ordenamiento por el otro.
No es un encuentro fácil para el aprendizaje mutuo; se necesitan horas de conversación, ajustes continuos, y muchísimo humor y amor para poder sobrellevar las cualidades contradictorias de estos signos. Cuando eso se hace posible, Leo aprende de Virgo un poco de humildad para ser menos egoísta y trabajar desinteresadamente juntos en algún servicio a otros. A su vez, Virgo puede aprender de Leo a tener más presencia pública, mejorar su imagen, y aportar su perfeccionismo al desarrollo de la creatividad, dentro de los límites concretos de su forma tradicional de ser. Aumento y mengua, como dice el I Ching, se requieren para que estos dos signos en conjunto formen una sociedad creativa y rentable a la vez, sopesando excesos para que el resultado no sea demasiado brilloso ni falto de presencia. Como Virgo es metódico y Leo, creativo, juntos pueden hacer obras de envergadura en cualquier tema que se propongan. Leo delega, Virgo acata y hace. Leo tiene los buenos contactos. Virgo, la capacidad de trabajo incansable y el saber pragmático para hacer las cosas bien. Leo imagina, Virgo resuelve. Leo irradia su luz y Virgo tiene esa luz en su interior, incluso en un cuarto penumbroso puede trabajar. La palabra orfebre y su función sintetizan este encuentro donde está presente el oro y también quien lo utiliza para fabricar algo. En sus encuentros amorosos, es infalible la escena en que Virgo des-erotiza a Leo, como Julia Roberts en Mujer Bonita, cuando Richard Gere la descubre pasándose el hilo dental después de las frutillas. Y como el Príncipe y la Cenicienta, tendrán su zapatito de cristal luego de superar muchas peripecias, cada uno por su lado, y también después de haberse encontrado.
Ellos pueden ser benefactores, sponsors a la manera de los antiguos mecenas, pues conocen tanto el talento de quien crea, como el trabajo de quien realiza. Eso despierta el sentido subyacente del vínculo y pueden hacer que el arte sea considerado un bien público, no exclusivo, generando la amplitud de su manifestación con recorridos por museos y teatros, poniendo esculturas en todas partes, pintando fuera de los talleres, bajo los árboles de las plazas, como en algunos lugares ya se está empezando a hacer.

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Conjuros y Hechizos

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Compatibilidad de Leo con Leo

Leo y Leo son dos personas del mismo signo, del elemento Fuego. Similar al aspecto de conjunción, donde dos planetas están muy cerca uno del otro.
Es una relación donde ambos se sienten ganadores; con tiempo, y voluntad, que no les falta, balancean sus fuerzas y logran armonía. Espontáneamente se llevan regio -pues tienen la misma cualidad y calidad energética, astrológica, arquetípica y psicológica, y han nacido el uno para el otro-, o muy mal, porque solo puede gobernar un rey a la vez. Cuando se da la primera opción, la vida en su cotidianeidad y entorno cobra sentido, hay calma y mucha creatividad, los dos se muestran tal cual son, y los demás los reconocen así. Pero, cuando empiezan a controlar y medir fuerzas, o a preguntarse: “¿quién tiene el rol principal, quién brilla más, cuál de los dos nombres va primero?”, están manifestando su esencia, de manera básica y primitiva. Leo se siente único, el mejor, ocupa el centro, el rol protagonice, subido a la tarima y bien diferenciado del resto. En ese nivel primario, dos leoninos juntos confrontan soberbia y orgullo, todo se torna incómodo. Seguramente uno de ellos encandila como el sol del mediodía y enceguece a los demás, mientras el otro se opaca y apaga como el sol del ocaso, se oculta en el horizonte y ya nada se ve con claridad. Típicas cuestiones de ego, circunstancias que los predisponen a evocar y recrear antiguas luchas por el poder -el rey que encerraba en la torre a otro, de por vida- y obstaculizan cualquier posibilidad de proyecto en común; algo harto visto en la historia mundial. En el mejor de los casos, son personas lentas, fijas, ecuánimes, singulares, que se instalan en su lugar -el centro-visibles, con prestancia, dignidad, alta estima, y presencia muy admirada. Sin conciencia del alcance de sus cualidades no pueden ser generosos, con ellos misrrios o en la relación, y mucho menos con los demás. Entonces se los ve como esos personajes mediáticos enfervorizados, haciendo escándalo en los programas de chismes o escondidos para siempre, al estilo de Greta Garbo. Sus sentimientos de grandeza y dadivosidad están ahí para conmoverlos y hacerlos vibrar, en y desde el corazón, puliendo el ego para ser conscientes, para no opacar a otros ni anularse a sí mismos. El Sol, su regente, crea sombras, da vida, y también la puede achicharrar; tema interesante de reflexión para las personas de este signo.
Cuando cada una de ellos se sosiega y centra en su fuerza interior, y su conciencia potencia la voluntad de mejorar y superarse, empieza el aprendizaje entre ambos, y pueden tener relaciones como las que muestra la película Excalibur, donde el Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda están sentados en círculo, a la misma altura, ninguno más importante que el otro, aun cuando todos son reyes. A Leo le gustan los espejos y los ventanales grandes para que entre mucha luz; esta imagen simboliza un modo de espejarse con claridad uno al otro, menguando la soberbia, el divismo o el egoísmo para apreciar y disfrutar los beneficios y las bondades del conjunto. Reunidos aumentan su potencia, emanan mucha más luz y pueden fomentar conciencia, entre ellos y en otros. Hablar de reyes, cuando de Leo se trata, es una gráfica metáfora para ejemplificar su comportamiento, sus relaciones, y lo que aprenden entre sí. Además de los reyes, los artistas plásticos, los actores, los grandes divos del arte lírico o los aristócratas son roles arquetípicos que sirven para comprender este vínculo. Como dijo el astrólogo Winston Smart: “El sol también es una estrella.” En el firmamento o en la alfombra roja, al fin y al cabo, una estrella más. Hacer primar el amor es el máximo aprendizaje entre dos leoninos, con generosidad recíproca, realizando grandes obras y creaciones, emanando una coherencia beneficiosa para todos los integrantes de la sociedad en la que están inmersos; y aprendiendo en lo personal, a conquistarse y halagarse mutuamente, con preciosos regalos, a tratarse con respeto, y a sentirse muy orgullosos el uno del otro.
Cuando vibran al unísono, su seriedad y responsabilidad los hace benévolos críticos de la realidad, que recrean en palabras o imágenes comprensibles, en el arte y en la vida cotidiana. Factores que activan su centro, el corazón, y liberan el verdadero sentido subyacente de la relación, que es brindar luz (conciencia) y amor.

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Conjuros y Hechizos

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Compatibilidad de Cáncer con Piscis

Dos signos del mismo elemento, Agua. Es una relación de afinidades, las sensibilidades son similares, varían solamente en profundidad y honduras vivenciales. Sus intereses parecen irreconciliables, lo íntimo del hogar y las necesidades de la humanidad, pero como ambos son protectores, receptivos, sensibles y bondadosos, los encuentros se facilitan. Resuenan, registran, sienten, mezclan, conjugando lo distinto para hacer las cosas más llevaderas, los dos tienen buena predisposición para ello. No saben poner límites, podrían dormir, comer y gozar días enteros, sin darse cuenta que pasó una semana. Cuando la relación es un matrimonio (y esto puede servir de metáfora para otras relaciones), los dos, varón y mujer, tienden a comportarse como madres; cuidan, alimentan y protegen sensiblemente a sus hijos, y saben resolver sin problemas ni prejuicios las tareas del hogar. De todos modos, Cáncer le exige a Piscis que no ocupe su rol o no accione dentro de sus jurisdicciones, y Piscis ni se da por enterado. Su aporte con ingredientes transpersonales, tiene un gran impacto. Cuenta cosas inverosímiles, extraordinarias, espirituales, oníricas o esotéricas sin observar, a veces, la dimensión asimétrica entre su relato y la edad de los niños que también están escuchando. Cáncer preferiría un cuentito más sencillo, pero Piscis tiene un imaginario muy frondoso, imposible de delimitar. A ambos les fascina ver películas, una detrás de otra, cómodamente apoltronados, abrigados y en un abrazo mimetizado hasta la simbiosis, indiferenciados y sin tomar contacto con la realidad exterior, que los encuentra desprevenidos cuando les recuerda que también existe. En ese caso el lamento no tiene fin, y fácilmente se victimizan, sienten que sufren una injusticia, se preguntan y analizan las cosas emocionalmente, sin comprender su responsabilidad por lo que han atraído o provocado.
Su reunión los lleva a aprender que tanta imaginación puede ser aplicada de manera fructífera en la creación de obras de arte, artesanías, objetos variados, poesías, regalos para los niños, alimentos con una presentación especial, golosinas, fiestas infantiles, cotillón, juegos y payasos, y todo tipo de fantasía que, fundamentalmente, los permita participar y divertirse. Tienen gusto por el recuerdo, entonces pueden reunir material para la actualización de las tradiciones y la memoria familiar y universal. Son aficionados al teatro, la música, como espectadores y también como actores o ejecutantes de instrumentos; son plásticos, dúctiles y expresivos. En general se llevan bien en estos temas y los hogareños, comprar o alquilar una casa, decorarla y acondicionarla; su hogar debe tener espacio para grandes sillones, con almohadones, una cama enorme, un baño tipo spa, una galería techada donde pasar horas mirando el paisaje y soñando juntos en la reposera. Les da mucho placer cenestésico estar juntos, despiertos o dormidos allí adentro. Aprenden a vincularse con el mundo, a comprender a la humanidad como familia, al mundo como hogar, y volcarse hacia los desconocidos con menos miedo y la misma ternura que brindan a los seres queridos, sin tanto resquemor. Esto es lo que Cáncer aprende con Piscis, mientras que éste puede dejar de navegar un rato y volver a la realidad, desde sus profundas inmersiones oníricas, al inconsciente, o de sus ilusiones e inspiraciones, atraído por una humeante sopa, y las situaciones cotidianas, reales, que le ofrecen en casa.
Son dos signos altamente dadivosos y generosos, entre sí, y para con los demás. Estas cualidades activan el sentido profundo del vínculo, que los inspira a dedicarse a la beneficencia, llevar su auxilio solidario a otros, alimentar, abrigar, hacer un teatro de títeres, o cantar y bailar para aliviar la vida de los necesitados. Ellos son intuitivos, saben dónde hace falta su caridad, su buena voluntad, y acuden con solicitud y sencillez.

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Compatibilidad de Cáncer con Acuario

Dos signos de elementos no afines, Agua y Aire. He aquí dos de los signos más diferentes del zodíaco, en una relación contrastante. Cáncer necesita sentir los pies en la tierra, y Acuario, libertad para que su mente vuele a las estrellas. La familia unida versus la comunidad del futuro. ¿Entonces? Diría que es la fórmula ideal para que Cáncer salga de su ostracismo y Acuario se conecte con algún tipo de necesidad humana y corporal. Pero no es lo que les pasa, al menos, al comienzo, ya que Acuario no encaja en ningún molde y Cáncer es en sí mismo un molde. Ambos se incomodan. Desajustando los engranajes del carácter de Cáncer -sujeto a las buenas costumbres de la convivencia- Acuario desaparece como por arte de magia, ante cualquier demanda. No registra necesidades, le parecen una prisión sofocante, su esencia misma no lo soporta. Esta no es una relación donde Cáncer pueda generar dependencia planchando camisas, a Acuario se le salta la térmica cuando intuye el trasfondo. Cáncer necesita un hogar asegurado, con alarmas, perros guardianes, garita de seguridad propia aun dentro de un barrio privado; Acuario vive a puertas abiertas, desafiando estas cuestiones al límite del peligro. Todo lo que para Cáncer es básico y necesario, para Acuario es encadenamiento; de esta manera se les eternizan las diferencias. Cáncer llora, abandonado. Acuario se evade a otra galaxia. La misma esencia de Cáncer es como una trampa para Acuario, y su peor traición es el intento de procrear sin haber hablado antes del tema. Ya en la mitología, la paternidad de Urano, su planeta regente, era un tanto cuestionable: tenía hijos por doquier y le resultaban horribles, no quería mirarlos porque no respondían a la impecable belleza de sus modelos ideales. Sin necesidad de pronósticos, con esta información, se pueden sacar conclusiones.
Nada es imposible, pero la relación entre estas personas requiere de un aprendizaje disciplinado, metódico, aséptico y trabajoso; supone haber trascendido ciertas barreras y diferencias, ya que se encuentran sentimientos de apego, miedo e inseguridad, con desapego temerario y desafío arriesgado. Todo esto les resulta complejo, pero las ganas y el amor aglutinan, y si cada tanto se realizan muchos y variados ajustes y reajustes pueden desarrollar confianza mutua. Así Cáncer le da base y refugio a Acuario cuando éste vuelve de sus odiseas, lo escucha, le pregunta y sueña: tal vez dentro de tres encarnaciones pueda atreverse a algo de lo que le cuenta Acuario. Éste aprende a caminar mirando el piso para no caerse, a fundamentar sus teorías e inventos para que se hagan realidad, acepta que echar raíces y reproducirse también es necesario, como obra de bien a la humanidad. Cáncer le enseña a reconocer lo que necesita y lo que siente y aprende a despegarse de sus costumbres arraigadas, a ser nómades juntos y con otras personas, algo que puede enriquecerlo y alimentarlo, despertando su estilo movedizo, y le posibilita relacionarse con alguien tan distinto. En Acuario se presentan tres tipologías diferentes: los que por temor al vacío de su propia energía prefieren quedarse en casa; los que se sienten seguros estructurándose con firmeza, para no perderse en el espacio abierto e infinito; y los que viven con la mirada puesta en el futuro, haciendo cosas incomprensibles para los demás. Los dos primeros resuenan mejor con Cáncer. Vivir en una comunidad donde todos son padres y maestros de los niños puede ser una solución para ellos, un ideal comunitario que Acuario intuye muy bien, pero que aún no cuaja en la sociedad. Deberíamos escuchar más a los Acuario en las épocas que corren. Ellos vislumbran desde hace mucho tiempo lo que hoy está sucediendo en el planeta entero. Acuario ya sabe acerca de otro estilo de familia, de ser solidarios, y de cómo y dónde formar una comunidad.
Cuando pueden construir un estilo de relación que no los aleje ni separe demasiado, se activa el sentido subyacente del vínculo, de manera similar a lo que muestra la carta 22 del Tarot, el loco, con las dos naturalezas del ser humano, su cuerpo de carne y hueso, y su alma invisible. En esa carta, un perrito mordisquea los talones de un joven que, confiado y sonriente, camina por una cornisa, mirando el cielo. Lo instintivo necesita aferrarse al suelo, la intuición confía en esa otra naturaleza intangible del ser. De esta manera surgen preguntas como: ¿quién es más raro entonces, el encerrado en el molde o el que se atreve a ver y acceder a otras posibilidades?

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